El Concepto de Observatorio

Los observatorios se han entendido por muchos años como espacios físicos dedicados a observar la ocurrencia de eventos de interés. Su origen se remonta a la construcción de edificios dedicados a la observación de eventos de tipo meteorológico o fenómenos de interés para la astronomía.

La evolución de las diferentes actividades humanas en término de volumen y complejidad ha conducido a la aparición de nuevos contextos que requieren de la observación del comportamiento de aquellos eventos o condiciones que determinan los estados de salud de las poblaciones, con el fin particular de tomar decisiones orientadas al perfeccionamiento o mejoramiento de tales estados, o para hacer de ellas actividades humanas o institucionales más funcionales, operativas, prácticas o eficientes.

El aumento, variedad y complejidad de los múltiples procesos asociados a la evolución social, cultural, política y económica exigen la atención y análisis permanente por los individuos responsables de mantener bajo control las condiciones definidas como reguladoras del equilibrio o determinantes del éxito. En ese contexto, la función de los observatorios adquiere singular importancia. Hoy los observatorios de diversos tipos y ámbitos, sea económico, de salud o laboral, entre otros, no son ajenos al desarrollo y crecimiento de las poblaciones y a las instituciones que orientan ese crecimiento, y se han convertido en una opción estratégica que permite dar uso a la información generada constantemente en aquellas actividades que influyen sustancialmente en los estados de progreso o mejoramiento de la sociedad.

En términos amplios, un observatorio consiste en la organización sistemática y ordenada de actividades relacionadas con la recopilación, análisis e interpretación de toda la información veraz, actualizada y disponible sobre un conjunto de fenómenos de interés particular cuya distribución y comportamiento debe ser analizado con el fin de tomar decisiones u orientar acciones. Es por ello que conocemos desde antaño el concepto de “información para la acción” como expresión de la intención de quien recopila sistemáticamente la información con el fin de conocer y evaluar indicadores que permitan concluir sobre el comportamiento de ciertas variables o condiciones de interés y tomar decisiones según ellas se comporten.

El concepto de observatorio en el contexto de la salud pública es talvez uno de los mas discutidos y elaborados en los últimos años, tanto así que aún no puede decirse que exista un concenso en cuanto a su definición explícita o a sus funciones específicas, pero una buena aproximación a lo que es un observatorio puede describirse en términos del conjunto de actividades, procesos y procedimientos orientados a recolectar, organizar y analizar información sobre eventos de interés en salud pública para la toma de decisiones y la ejecución de políticas públicas.

Si bien no existe un consenso sobre la definición de lo que es un observatorio de salud si existe una comprensión tácita del término, bajo la cual se entiende un observatorio como aquel conjunto de actividades y procedimientos dedicados a identificar y evaluar aquella información que se genera en el contexto de la prestación de servicios de salud, como mecanismo de generación de evidencia útil a la toma de decisiones. A través de su actividad organizada y continua un observatorio de salud permite construir el cúmulo ordenado de toda la evidencia necesaria para vigilar y controlar con suficiente confianza la evolución de los estados determinantes de las situaciones de salud de los grupos humanos o de la prestación de servicios de salud a las comunidades.